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Despachos

Sitios web para despachos legales y contables en la Ciudad de México.

Tu cliente te va a investigar antes de escribirte, y en tu profesión eso significa buscar señales de solvencia: quién eres, qué resuelves, desde cuándo. Un sitio descuidado dice lo contrario de lo que tú vendes.

01 — Cómo te encuentran

Tu sitio se evalúa como se evalúa una contraparte.

Quien busca abogado o contador rara vez llega en frío. Casi siempre alguien lo recomendó, o te encontró y ahora está verificando. En los dos casos está buscando razones para descartarte, no para elegirte. Así funciona una decisión donde el costo de equivocarse es alto.

Tres cosas pasan en esa revisión:

Busca señales de que existes de verdad

Nombre completo, cédula, domicilio, años ejerciendo. Un sitio sin datos verificables se interpreta como opacidad, que es lo peor que puede pensar de un despacho.

Busca si resuelves lo suyo en particular

Nadie contrata «un abogado»: contrata a alguien de laboral, de corporativo o de amparo. Nadie contrata «un contador»: contrata a quien le resuelva un requerimiento del SAT, le lleve la nómina o le arme la contabilidad de su empresa. Si tus servicios están en un párrafo genérico, no encuentra el suyo y sigue buscando.

Y compara

Va a mirar tres despachos. Gana el que dé la impresión de estar mejor organizado — y el sitio es la única muestra de organización que puede ver antes de contratarte.

02 — Qué mueve la aguja

Qué hace la diferencia, y qué no.

Sí importa

  • Que cada servicio tenga su propia página. Es donde se gana o se pierde: la gente busca por materia —laboral, fiscal, nómina, corporativo, auditoría—, no por profesión.
  • Que estén tus datos verificables. Nombre, cédula profesional, domicilio del despacho, teléfono. La ausencia se lee como algo que ocultar.
  • Que se entienda cómo empieza el trabajo. Consulta inicial, si tiene costo, qué documentos necesitas, en cuánto tiempo respondes.
  • Que cargue rápido en el celular, que es desde donde te van a revisar entre juntas, en el pasillo de un juzgado o cerrando un mes.
  • Que el formulario no obligue a revelar el asunto. De esto va la sección siguiente.
  • Que se vea ordenado. Un despacho vende criterio y método. Un sitio desordenado contradice eso antes de que se lea la primera línea.

No importa tanto como te dijeron

  • La iconografía del gremio. La balanza y el mazo en unos, la calculadora y las torres de carpetas en otros. Están en todos los sitios del ramo y no dicen nada de ti.
  • Los textos largos de historia del despacho. Casi nadie los lee. Lo que se lee son los servicios y los datos de contacto.
  • Enumerar leyes, artículos o normas de información financiera para demostrar conocimiento. Al cliente le importa que le resuelvas, no que le cites.

03 — Lo que casi nadie te dice

El primer mensaje que te mandan ya trae información delicada.

Cuando alguien te escribe por el formulario, no manda un «quisiera información». Manda «me despidieron sin liquidación y tengo hasta el viernes», o «el SAT me está requiriendo y no sé qué contestar», o «traigo tres años sin declarar». Eso es, desde el primer contacto, información del asunto de alguien que todavía no es tu cliente.

En el caso contable hay además un matiz que conviene conocer: la ley mexicana de datos personales exige consentimiento expreso para tratar datos financieros o patrimoniales. Un formulario que recibe ingresos, RFC o la situación fiscal de una persona entra en ese terreno, y una casilla premarcada no cumple con eso.

Vale la pena preguntarse por dónde pasa ese mensaje: si va a un servicio de formularios gratuito, si queda copiado en el panel de un tercero, cuánto tiempo se conserva, y si tu aviso de privacidad declara algo de eso. En la mayoría de los sitios de despacho, la respuesta a las cuatro preguntas es que nadie lo revisó nunca.

Para un despacho no es un asunto técnico: es coherencia con el deber de reserva que ya ejerces todos los días.

Los sitios que construyo no cargan rastreadores de terceros, los mensajes llegan a tu correo sin pasar por paneles ajenos, y el aviso de privacidad se redacta para tu despacho con tus finalidades y tus plazos de conservación reales.

Y no voy a decirte que esto te da cumplimiento legal completo: eso lo determina tu propio criterio profesional, que en esto sabes más que yo. Lo que sí te doy es un sitio que no lo contradice.

Lee el aviso de este sitioEs el mismo criterio con el que redacto el tuyo.

04 — El entregable

Qué te entrego.

05 — Precio

Cuánto cuesta, y la cuenta para decidir.

Un despacho pequeño normalmente cae en Captación Local ($32,900 – $44,900), porque necesita una página por servicio y trabajo de posicionamiento local. Presencia Profesional ($19,900 – $24,900) alcanza si tu práctica es de una sola materia. Un despacho con varios socios y necesidad de dar seguimiento a prospectos cae en Sistema Comercial ($54,900 – $79,900). Todo antes de IVA.

Con los honorarios habituales de cualquiera de las dos profesiones, la cuenta suele salir con uno o dos clientes nuevos al año — o con una sola cuenta de las que se quedan. No te prometo que lleguen; la aritmética la haces tú mejor que yo.

Empecemos

Empecemos por el que ya tienes.

Reviso tu sitio actual y te mando por escrito qué encontré: velocidad, accesibilidad, por dónde están pasando los mensajes de tu formulario, si tu aviso de privacidad sirve, y qué está frenando que te contacten. Una hora de mi tiempo, sin costo.